Los síntomas dependen del lugar en que se encuentre la hernia, pero los más frecuentes son la masa o tumor herniario,  las molestias y  el dolor

La masa puede estar localizada en la ingle, en el ombligo, en la raíz del muslo o en relación con una cicatriz previa y es habitualmente de crecimiento lento. El tumor herniario aumenta de tamaño al toser, al ponerse de pie o con el ejercicio  y disminuyen son el reposo.

La molestia está dada por el hecho que las vísceras se introducen en el saco herniario, llenándolo y haciendo una prominencia que incomoda. El paciente está consciente  del bulto y ya es un hábito en él reintroducir las vísceras en el abdomen presionando el tumor y buscar la posición en que no vuelve a aparecer.

En algunas personas estas molestias suelen transformarse en dolor que empeora al final del día, al hacer fuerza o después de permanecer mucho tiempo de pie y que disminuye o desaparece con el reposo.