En Estados Unidos se realizan 800,000 reparaciones de hernia inguinal y 175,000 reparaciones de hernia umbilical al año. En Chile se realizan 30.000 reparaciones de hernia al año, el 75% son inguinales y el 5% de las hernias son umbilicales.


Dentro de los factores desencadenantes de las hernias esta el aumento de presión intra-abdominal. Este se manifiesta fisiológicamente durante el embarazo, constituyéndose por esta causa en un ente relacionado a la aparición de hernias en la mujer.


La mayoría de las mujeres presentan una transformación anatómica de su ombligo ya desde el segundo trimestre del embarazo. A veces se logra visualizar una eversión del ombligo, esta trasformación anatómica a veces revierte después del embarazo. De persistir, debe considerarse la consulta a un cirujano para su evaluación, dado el riesgo implícito que acompaña el ser portador de una hernia.


Un punto importante a considerar es el momento más conveniente para operar en forma electiva a una embarazada con hernia.
La relación de la anestesia, el mismo acto quirúrgico y los medicamentos para el manejo del dolor post-operatorio pudieran ser perjudiciales para el feto. Por eso en mujeres embarazadas con hernias abdominales reductibles e indoloras (no complicadas) es recomendable mantener una conducta de observación y control por cirujano durante el embarazo y programar la cirugía de reparación de la hernia luego del embarazo, siendo esta una conducta segura y aceptable.


De presentar alguna complicación de la hernia durante el embarazo (atascamiento o estrangulación), se debe consultar en forma urgente a un cirujano entrenado, para que en conjunto con el ginecologo-obstetra y anestesista decidan la mejor conducta para el manejo quirúrgico de urgencia de la embarazada.


Por estas razones, si una mujer desarrolló una hernia durante su embarazo ó si tiene una hernia y pretende embarazarse, es recomendable una pronta evaluación por un cirujano de hernias.

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